Estrés Crónico: Cuando la Medicina convencional no basta
¿Qué es el estrés?
El estrés es una gran herramienta con la que contamos para asegurar nuestra capacidad de adaptación y la supervivencia como seres vivos que somos.
Es lo que nos permite reaccionar ante un peligro, ya sea para huir o para enfrentarnos a él; lo que nos permite reaccionar ante un evento inesperado, como el despido del puesto de empleo, poniéndonos manos a la obra en la búsqueda de un nuevo trabajo.
Con esto, a priori, podemos concluir que el estrés es bueno, ¿verdad? Entonces, ¿por qué sufrimos de estrés? ¿Qué es lo que lo convierte en malo?
El estrés prolongado: estrés crónico
El estrés, esa reacción natural de nuestro organismo ante un desafío o peligro, se convierte en negativo cuando se cronifica, es decir, cuando se convierte en estrés crónico, prolongando los efectos del estrés en nuestro cuerpo por mucho tiempo, como semanas, meses o incluso, años.
El eje HPA: El centro de mando del estrés
El estrés funciona como un sistema de alarma que se activa en el cerebro, desencadenando la segregación de una cascada de hormonas de forma instantánea.
El proceso de segregación hormonal sigue una ruta específica en el sistema endocrino, llamada Eje Hipotálamo-Hipofisario-Adrenal (HPA), que opera en tres etapas consecutivas:
- Activación de la alarma: El hipotálamo detecta el estímulo estresante y segrega la hormona CRH.
- Mensaje intermedio: La CRH viaja a la glándula hipófisis que responde liberando la hormona ACTH hacia el torrente sanguíneo.
- Producción final: La ACTH viaja por la sangre hasta las glándulas suprarrenales (ubicadas sobre los riñones), ordenándoles producir y liberar las hormonas del estrés (Adrenalina y Noradrenalina en primera instancia y Cortisol, después).
El trío hormonal del estrés: Adrenalina, Noradrenalina y Cortisol
Adrenalina (Vía rápida)
Se segrega en las glándulas suprarrenales a petición de la señal eléctrica ultra rápida que envía el cerebro a través del sistema nervioso simpático. Tarda milisegundos en actuar. Aumenta el ritmo cardíaco (taquicardia), dilata los bronquios para recibir más oxígeno (broncodilatación) y desvía la sangre hacia los músculos grandes.
Noradrenalina (Vía de alerta y enfoque)
Síntomas del estrés
El cuerpo reacciona a la presión con señales que avisan sobre un exceso de carga y los efectos sobre el organismo se manifiestan tanto física como psicoemocionalmente:
Síntomatología física
- Dolor de cabeza por la tensión acumulada en la nuca y la cabeza en sí.
- Rigidez muscular que se siente, fundamentalmente, en el cuello, los hombros y la espalda.
- Bruxismo o rechinar de dientes, cuando la mandíbula se tensa y hace fuerza inconscientemente.
- Problemas digestivos: como dolor de estómago, acidez, diarrea o estreñimiento.
- Agotamiento y falta de energía durante todo el día.
- Problemas para dormir, ya sea por dificultad para conciliar el sueño o para mantenerlo durante en la noche.
- Taquicardias (el corazón late más deprisa o con más fuerza).
- Sudoración en manos y/o pies mientras se ponen fríos.
- Defensas bajas y enfermedades recurrentes puesto que el sistema inmune pasa a un segundo plano de importancia.
- Falta de deseo sexual tanto en hombres, como en mujeres, por la misma causa que bajan las defensas: el organismos entra en un «modo de supervivencia» biológico que prioriza las funciones vitales y apaga los procesos reproductivos y de placer.
- Pérdida de cabello tanto en hombres, como en mujeres, pero de formas distintas. Las mujeres son más propensas al efluvio telógeno (pérdida abundante y generalizada), mientras que los hombres tienden a las pérdidas localizadas y redondeadas (alopecia areata, que también puede darse en mujeres) y a la aceleración de la alopecia genética.
Síntomatología psicoemocional
- Irritabilidad y enojo rápido o poca paciencia con los demás.
- Nerviosismo, inquietud o miedo sin causa clara o justificable.
- Tristeza, sensación de vacío, llanto frecuente o apatía.
- Despistes, fallos de memora a corto plazo y frecuentes pérdidas de pequeños objetos.
- Bloqueos y falta de atención focalizada que dificulta la consecución y término de las tareas.
- Agotamiento mental que frena la creatividad y las ganas de hacer cosas.
Diferencia entre Estrés y Ansiedad
Estrés y ansiedad pueden parecer lo mismo y no tienen nada que ver, aunque sí tienen un denominador común hormonal.
La principal diferencia reside en su origen y duración: mientras que el estrés es una reacción del organismo ante una amenaza o reto externo súbito y presente, la ansiedad es una respuesta emocional de miedo y anticipación a una amenaza o reto que no ha ocurrido y que puede que nunca ocurra pero que hace reaccionar al cuerpo como si la amenaza estuviera presente.
La medicina convencional prescribe el mismo tipo de medicación porque entiende que el estrés crónico y la ansiedad comparten circuitos cerebrales y síntomas físicos similares y por eso recurre a fármacos ansiolíticos y antidepresivos, que regulan los mismos neurotransmisores encargados del miedo, la tensión y la respuesta de alerta.
Cómo manejar el estrés y el Cortisol alto
El problema de esta visión es que se centra en la sintomatología pero no en la causa fundadora de ella, en la raíz primigenia que origina todo ese malestar que resta calidad de vida y merma al individuo de desarrollar su verdadera naturaleza.
Puede que la sintomatología del estrés y la ansiedad compartan rutas muy similares, hasta el punto de confundirse y de que se traten de igual forma pero ya hemos visto que son completamente diferentes y como diferentes que son, deberían tener tratamientos diferentes.
La visión holística de toda causa patológica nos asegura complementar y perfeccionar un diagnóstico y un tratamiento que, de otra forma, está destinado en muchos casos a fracasar -ya sea cronificando la patología o lo que es peor, agravándola-.
En este espacio hemos creado un método multidisciplinar para gestionar el estrés, agudo o crónico, de forma personalizada, exclusiva para cada persona y cada caso, donde tenemos en cuenta toda la situación global sin desestimar ningún detalle para hacer que se recupere el balance, la fortaleza, la autoestima y la calidad de vida en general.
Técnicas de relajación para el estrés
Las pautas a seguir, según la medicina convencional, están relacionadas con ejercicio físico, buena alimentación, abandonar hábitos tóxicos como el tabaco o el alcohol, eliminar la cafeína y como hemos visto, la prescripción de medicamentos antidepresivos a dosis más altas que las prescritas para la depresión, por su efecto ansiolítico, equiparando de nuevo la ansiedad con el estrés.
¡Pero nada de esto funciona realmente!
Primero, porque no se tiene en cuenta la causa que origina el estrés en el paciente y segundo, porque no existe medicamento a día de hoy que lave las hormonas del estrés rápidamente.
Entonces, ¿qué puedo hacer? ¿Cómo puedo combatir el estrés?
Desde aquí te recomendamos varias técnicas con respaldo científico que sí te ayudan a reducir y gestionar el estrés:
- Mindfulness o atención plena. Con pocos minutos al día se obtienen fantásticos resultados y se entrena, no importa si eres «demasiado mental» o «no se te da bien meditar». Aquí somos ingenieros y meditamos 😉 Es más, cualquier tipo de meditación, sirve. Nosotros somos muy devotos de la meditación activa con sonido y emisión vocal resonante. ¡Pregúntanos!
- Respiración consciente que viene muy de la mano de la meditación y que se suele utilizar como puerta al estado meditativo. Y de nuevo, aquí nos gusta innovar y utilizamos la respiración con exhalación retardada en emisión vocal con agua… Una experiencia 2×1 muy completa para relajarse, focalizarse, bajar revoluciones mentales y activar nervio vago.
- Reiki, sin lugar a dudas. Es la técnica alternativa con mayor reconocimiento a nivel mundial y ya hay numerosos hospitales que cuentan con profesionales que lo practican para mejorar el bienestar general del paciente. Tenemos nivel de Maestría y estamos federados en la Federación Española de Reiki con el nº 9555.
- Fito-homeostasis o Fitoterapia. Trabajamos con esencias concentradas naturales puras, muy potentes y efectivas a todos los niveles del ser, no sólo para neutralizar el estrés sino otros muchos síntomas asociados, como los digestivos.
- Baños de bosque (shinrin-yoku), técnica desarrollada por el Dr. Qing Li y que cuenta con vasto respaldo científico, llegando a ser denominada «Medicina Forestal». Tiene maravillosos resultados a nivel inmunológico, en la regulación del sistema nervioso y en la reducción de la «rumia» mental.
- Otras técnicas como el Yoga, el Taichí, la Musicoterapia, Arteterapia, etc. Cualquier disciplina que, de forma activa o pasiva, te ayude a bajar el ritmo y dar paso a la calma, siempre es bienvenida.
- Auto-conocimiento como última sugerencia y no porque sea la más baladí; todo lo contrario… ¡Es la más importante! Cuanto más mires hacia tu interior y menos hacia el exterior, más capacidad de reconocimiento y gestión de ti misma tendrás. Si no sabes cómo hacerlo, te podemos ayudar y te armaremos de herramientas conscientes para que te empoderes y seas la mejor versión de ti misma.
Si la medicina convencional ha tocado techo para ti y no sientes que avances con tu situación de estrés o estás a punto de desbordarte y colapsar, este es el lugar adecuado, aquí tenemos una alternativa para ti completamente adaptada y diseñada para tus necesidades.
Recupera tu Equilibrio
Te acompañamos en tu camino de realineación, balance y reconexión con tu esencia para alcanzar la mejor versión de ti.
Pocas citas semanales disponibles para garantizar la exclusividad.